Jue 3 Abr 2008
Si comienzo hablando de fresas, habrá quien piense en esa llamativa fruta de rojo intenso, a la que se le atribuyen poderes afrodisíacos e invitada perenne de tórridas escenas de amor en múltiples películas, y fruta que por otro lado ha hecho popular, por ser uno de sus cultivos tradicionales, junto con cientos de chistes, a un pequeño pueblo de Huelva, Lepe.

Sin embargo, no todas las fresas se comen…, existe un pequeño objeto, accesorio de una herramienta eléctrica, la “fresadora” (hay quién la conoce por “Tupí”), destinada a dar maravillosas formas, sobre todo a los perfiles de las maderas, pero también para hacer infinitos dibujos también en la madera.
Este objeto tiene el nombre de “fresa” (al menos en España) y viene al ser el “negativo” del dibujo, forma o figura que se hace en la madera.
Hablo de la madera pero me consta que existen “fresadoras” para trabajar otros tipos de materiales, incluidos los metales.
Mi maravillosa esposa (prefiero este término a “mi mujer”), Miriam, siempre ocurrente me preguntó una vez: ¿existen las “melocotonadoras”?; ni que decir tiene que fue fuente de risas por un buen rato.
Os dejo una página muy “visual” del uso de una fresadora.









